
Primera exploración · El Dólar Público
El dinero público de Puerto Rico no cabe en un solo presupuesto. Se reparte en tres partidas: el Gobierno Central, las corporaciones públicas y los municipios. Ningún documento oficial las suma en una sola imagen. Si se cuenta cada dólar una sola vez, el sistema completo mueve cerca de $42,500 millones al año. Este proyecto sigue ese dinero desde Washington y el recibo del IVU hasta servicios concretos, como una bandeja de almuerzo escolar de $3.50.
b-partidasParte del dinero aparece en más de un presupuesto. El Gobierno Central asigna fondos a la UPR, subsidia carreteras, apoya a municipios con menos ingresos y, recientemente, prestó efectivo a PREPA para cubrir cheques de pensión. Para la Partida 1 eso es un gasto; para las Partidas 2 o 3 es un ingreso. Si se suman todos los presupuestos sin ajustar, ese dinero se cuenta dos veces. Por eso, antes de llegar al total consolidado, hay que restar las transferencias internas:
b-transferenciasVersión simple: por cada $3 que aparecen en el presupuesto más visible, casi $1 adicional se mueve por facturas de luz y agua, peajes, matrícula y presupuestos municipales.
La lectura directa es esta: 40¢ de cada dólar público llega de Washington; casi todo lo demás sale del bolsillo de residentes, empresas y usuarios en Puerto Rico, ya sea como impuestos, facturas, cuotas o peajes. Los Capítulos 0–10 recorren la primera partida: el Gobierno Central, donde $30,400 millones salieron realmente de las cuentas en el AF2024. El Capítulo 11 completa el mapa con corporaciones públicas y municipios. La investigación avanza en tres actos: primero entender la máquina, luego preguntar qué produce el gasto y, al final, por qué el sistema es así.
La investigación empieza con la pregunta más simple: ¿a dónde va el dinero de Puerto Rico? Antes de contestarla, hay que aprender a ver.
Puerto Rico maneja cerca de $42.5 mil millones públicos al año. ¿Cuánto es eso?
Nota: Recurso de escala · el diámetro es proporcional a la raíz cúbica de la cantidad (volumen), lo que comprime las diferencias: una esfera 3.5× más ancha contiene 42.5× más dinero. Las esferas que aún no caben se dibujan a su tamaño real — arcos gigantes y translúcidos que desbordan el cuadro, detrás de las que ya aterrizaron — y se solidifican al llegar a su diámetro de aterrizaje (190 px) cuando la escala alcanza su valor. Mínimo de dibujo: 1 px.
Eso es $42.5 mil millones: una escala donde $1 millón entero queda como una canica de 5 píxeles junto a la esfera del sistema completo. De dónde sale ese dinero — impuestos, fondos federales, facturas de luz y agua — y en qué se divide, es exactamente lo que recorre el resto de este informe.
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La investigación empieza por la partida más grande y mejor documentada: ¿a dónde fueron los $30.4 mil millones que salieron de las cuentas del Gobierno Central en un solo año?
Este capítulo no mira el presupuesto aprobado ni el cuadro completo de ≈$42.5 mil millones. Mira solo la primera partida: el dinero que salió de las cuentas del Gobierno Central en el AF2024. Es la parte con datos públicos más detallados, línea por línea.
Fuente: Sábana presupuestaria de Puerto Rico, gasto ejecutado AF2024.
Nota: Dato oficial · se muestran solo las 10 agencias con mayor gasto de las 114 del Gobierno Central.
Cuatro áreas — Educación, seguro de salud público, cuentas centrales de Hacienda y bienestar familiar — concentran 58% de todo el gasto. La tercera más grande ni siquiera es una agencia de servicios: es una cuenta central que paga deuda, pensiones y otras obligaciones antes de que el gobierno entregue un servicio nuevo.
Fuente: Sábana presupuestaria de Puerto Rico, gasto ejecutado AF2024, por concepto de gasto.
Nota: Dato calculado · la agrupación «obligaciones del pasado» (pensiones y partidas de deuda) es una clasificación propia, no una categoría oficial.
Leído como un dólar: cerca de 30¢ llegan directamente a la gente como beneficios, 20¢ pagan empleados públicos y 14¢ pagan obligaciones del pasado, principalmente pensiones y deuda, antes de financiar servicios actuales.
Un mapa dice dónde está el dinero, no qué hace cuando llega. Para verlo hay que escoger un dólar y seguirlo hasta el final. Empecemos por la barra más alta del mapa: Educación.
El Departamento de Educación concentra el mayor gasto del Gobierno Central: $5.37 mil millones. Para entender qué significa esa cifra, veamos el mismo dinero desde tres perspectivas distintas.
Aquí empieza el caso de estudio central del informe: seguir el dólar de educación de principio a fin — de dónde viene, en qué se gasta de verdad, cuánto cuesta cada estudiante y, al final del camino, qué aprendizaje produce.

¿Quién paga el dólar de educación de Puerto Rico: los impuestos locales o Washington?
Es el primer paso obligado del caso de estudio: antes de preguntar en qué se gasta el dinero, hay que saber de dónde viene. La sorpresa fue el balance — más de la mitad del departamento más grande del Gobierno Central se financia con fondos federales.
Sábana presupuestaria, Departamento de Educación, gasto ejecutado AF2024, por origen de fondos. Dato oficial. Fondos federales $2.75B · impuestos locales $2.62B · una fracción residual (~0.2%) de otros ingresos, sobre un total de $5.37B.
2.75 ÷ 5.37 × 100 = 51% · Locales: 2.62 ÷ 5.37 × 100 = 49%Fuente: Sábana presupuestaria, Departamento de Educación, gasto ejecutado AF2024.
Nota: Dato oficial.
¿A qué programas se asigna el dólar de educación — y qué esconden las etiquetas de esos programas?
Es la segunda vista de la misma cifra. Al ordenar la asignación por programa apareció una partida enorme con un nombre sospechosamente aburrido: $1.15 mil millones en «administración central». Esa etiqueta pedía verificación antes de publicarse.
Sábana presupuestaria, asignación por programa, AF2024. Dato oficial. Escuelas comunitarias $3.10B · «administración central» $1.15B · educación especial $0.60B · alimentos escolares $0.25B · otro $0.27B.
Solo porcentajes sobre el total de $5.37B (escuelas comunitarias ≈58%, «administración central» ≈21%). El hallazgo clave no fue un cálculo sino una verificación línea por línea: 98% de la partida de «administración central» es pago de pensiones, contabilizado ahí por el sistema contable; las operaciones reales de oficina central rondan los $26M.
Fuente: Sábana presupuestaria, asignación por programa, AF2024.
Nota: Dato oficial · 98% de la partida de «administración central» es pago de pensiones, contabilizado ahí por el sistema contable — ver la nota más abajo.
Más allá de programas y etiquetas: ¿en qué se gasta realmente el dólar de educación?
La trampa de «administración central» enseñó que los nombres de programa engañan. Esta tercera vista usa la clasificación que no depende de nombres: el objeto de gasto — qué se compró, no cómo se llama la cuenta.
Sábana presupuestaria, por objeto de gasto, AF2024. Dato oficial. Nómina $2.19B · pensiones de jubilados $1.12B · servicios profesionales $0.43B · servicios comprados $0.39B · todo lo demás $1.24B.
Porcentajes sobre el total de $5.37B (nómina 41%, pensiones 21%). Un dato de contexto de las tarjetas del capítulo: la partida individual más grande del departamento es el pago al Sistema de Retiro de Maestros ($976M), mayor que los salarios regulares de maestros ($825M).
Fuente: Sábana presupuestaria, por objeto de gasto, AF2024.
Nota: Dato oficial.
¿El dinero que se aprueba para mantener las escuelas se gasta de verdad? Dicho de otro modo: ¿el cuello de botella del mantenimiento escolar está en cuánto se presupuesta — o en la capacidad de ejecutarlo?
Al seguir el dólar de educación apareció una partida pequeña con una historia grande: el programa de mantenimiento gastó $68M en el AF2024 — cerca de $80,000 por escuela al año, con más dinero destinado a ingeniería y seguros que a reparaciones. El paso natural era comparar ese gasto con lo que la Legislatura había aprobado.
Una sola fuente: la Sábana presupuestaria de Puerto Rico, programa P3140 (mantenimiento escolar), AF2023–AF2026. Dato oficial.
Casi ninguno — la gráfica muestra los montos tal como aparecen en la Sábana. El único dato derivado es la tasa de ejecución del AF2024:
68 ÷ 131 × 100 = 52%El «≈$80,000 por escuela al año» de la tarjeta reparte los $68M ejecutados entre las escuelas públicas del sistema; es un promedio, no lo que recibió cada plantel.
Fuente: Sábana presupuestaria, programa P3140 (mantenimiento escolar), AF2023–AF2026.
Nota: Dato oficial · el AF2026 es propuesto, previo a certificación; el gasto final del AF2025 aún no está disponible.
En el AF2024 la Legislatura aprobó $131M para mantenimiento escolar; solo se ejecutó el 52%. El gobierno ahora propone $465M para el AF2026 — una admisión tácita del atraso acumulado. El cuello de botella no es solo cuánto se presupuesta. Es la capacidad de realmente gastarlo.
Una partida de $1.15 mil millones decía «administración central» y era, casi toda, pensiones. Si una etiqueta pudo esconder eso aquí… ¿qué más en el presupuesto no es lo que parece?
Si Puerto Rico gasta tanto… ¿qué está recibiendo a cambio?
Hay dos maneras válidas de medir este costo: el sistema les cuesta a los contribuyentes ~$22,900 por estudiante en total; educar a un niño hoy cuesta ~$17,900. La diferencia, unos $5,000 por estudiante, corresponde principalmente al costo de obligaciones acumuladas de generaciones anteriores, como las pensiones.
Los miles de millones no caben en la mesa de la cocina. ¿Qué compra, en concreto, el año escolar de un estudiante?
Traducir la escala: dividir el presupuesto entre la matrícula convierte una cifra de departamento ($5.37B) en una cifra de familia (~$99 por día escolar) — el mismo dinero, contado de una forma que cualquiera puede juzgar.
Cálculo propio: cada renglón de la Sábana AF2024 dividido entre la matrícula pública. Dato calculado. Los diez renglones, tal como se grafican (por estudiante, por año): salarios $9,300 · alimentos $1,075 · equipo $721 · materiales $624 · transportación $492 · renta de edificios (AEP) $333 · mantenimiento $289 · electricidad $126 · agua $79 · todo lo demás $4,861.
≈$17,900 por estudiante al año17,900 ÷ 180 ≈ $99Los ~$17,900 son el costo de educar a un niño hoy. Los ~$22,900 del arranque del capítulo añaden ~$5,000 de obligaciones acumuladas de generaciones anteriores, principalmente pensiones.
Fuente: Cálculo propio a partir de la Sábana presupuestaria AF2024 y la matrícula pública.
Nota: Dato calculado · promedios por estudiante; las cifras por estudiante tienen margen de error.
¿Dónde estudian los niños de Puerto Rico — y, por lo tanto, a cuántos les llega el dólar público de educación?
Para dividir el gasto entre estudiantes primero hubo que contarlos, y ahí apareció el problema: no existe un conteo único y oficial de toda la matrícula de la isla. Hubo que armarlo con tres fuentes distintas — y declarar las costuras.
Tres fuentes, de años distintos: público tradicional ~228,000 (Departamento de Educación, testimonio al Senado, 2025-26) · privado ~110,000 (Instituto de Estadísticas, último compendio de escuelas privadas) · charter (Alianza) ~3,000 (Centro de Periodismo Investigativo, 2024). Total: ~340,000 estudiantes.
Porcentajes sobre el total (67% · 32% · 1%). La validación importa más que la aritmética: cotejados contra los datos del Censo, los conteos se sostienen dentro de un margen de ~15% — y el cotejo reveló el punto ciego de los 55,000–60,000 niños en edad escolar que no aparecen en ningún conteo de matrícula.
Fuente: Departamento de Educación (testimonio al Senado, 2025-26), Instituto de Estadísticas (compendio de escuelas privadas más reciente) y Centro de Periodismo Investigativo (charter, 2024).
Nota: Los tres conteos vienen de años distintos; cotejados contra el Censo se sostienen dentro de ~15%. El conteo privado solo incluye escuelas licenciadas que reportan.
Uno de cada tres estudiantes en Puerto Rico asiste a una escuela privada — cerca del triple de la tasa de EE.UU. — en un territorio donde el ingreso mediano es una fracción del de la nación. Un tercio de las familias paga dos veces: impuestos por un sistema que no usan, más matrícula. Cotejados contra datos del Censo, estos conteos se sostienen dentro de un margen de ~15%, con un punto ciego genuino: unos 55,000–60,000 niños en edad escolar no aparecen en ningún conteo de matrícula (graduados, desertores, educados en el hogar, momento de la migración — nadie lo sabe con precisión).
El misterio parece sencillo: ¿cuánto cuesta educar a un estudiante en cada modelo de escuela pública de Puerto Rico?
La respuesta debería estar en una tabla oficial. Esa tabla no existe.
En su lugar encontramos piezas sueltas: escuelas tradicionales, Montessori, especializadas, vocacionales y Escuelas Públicas Alianza. Algunas categorías se cruzan — un estudiante Montessori también puede recibir educación especial — y cada presupuesto cuenta cosas distintas.
La gráfica muestra los siete modelos y servicios que pudimos identificar. La longitud de las barras no es una clasificación: cada color representa una base contable distinta.
Este detalle solo existe para la estimación del estudiante público tradicional. La segunda barra muestra ese mismo costo base más los servicios adicionales de educación especial.
Por qué no aparecen los demás: Alianza, Montessori y especializadas no publican un desglose compatible por componente; vocacionales y otros programas tampoco tienen un total comparable.
Unas cifras estiman servicios; otras miden fondos asignados o presupuestos parciales. Educación especial es un costo adicional, no un total. Y dos modelos ni siquiera tienen una cifra comparable. Ordenarlas por altura produciría una respuesta falsa.
Abre cada fila para ver qué incluye la cifra — y qué queda fuera.
No son cifras intercambiables. El cálculo más amplio de servicios de hoy usado al inicio del capítulo es ≈$17,900 y tiene otra base contable.
No representa el costo total de educar a un estudiante charter.
No se identificó una cifra consolidada de gastos o aportaciones de las familias. La enseñanza pública no cobra matrícula; cualquier gasto familiar fuera del presupuesto escolar tampoco está cuantificado aquí. Los ≈$4,100 no prueban que las familias paguen la diferencia y no deben compararse directamente con el costo completo de la escuela pública tradicional.
No es un costo total independiente.
El misterio no era encontrar números. Era descubrir qué medía cada número.
Unos incluyen servicios del sistema. Otros reflejan dinero transferido o solo el presupuesto controlado por una escuela. Pensiones, transportación, alimentos, instalaciones, educación especial y aportaciones municipales no aparecen bajo las mismas reglas.
Por eso todavía no se puede decir qué modelo cuesta más o cuál es más eficiente. Sí se puede concluir algo:
Puerto Rico no publica una contabilidad uniforme que permita seguir el mismo dólar, bajo las mismas reglas, a través de todos sus modelos de escuela pública.
¿Cuánto cuesta educar a un estudiante bajo cada modelo de escuela pública en Puerto Rico?
La comparación surgió al intentar colocar en una misma gráfica el costo de un estudiante tradicional, charter, Montessori y especializado. El problema apareció rápidamente: el gobierno publica cifras, pero no siempre publica la misma clase de cifra.
$7,800 + $2,540 + $1,320 + $1,075 + $950 + $460 + $1,195 = $15,340, mostrado como ≈$15,300$5,490 en servicios adicionales sobre el costo base, mostrado como +≈$5,500; no es un costo total independientemás de $40M ÷ ≈3,000 = más de $13,300 por estudiante$60.54M ÷ 14,718 ≈ $4,114 por estudiante$74.49M ÷ más de 20,000 = menos de ≈$3,725 por estudianteLa primera gráfica muestra los mismos siete modelos y servicios que las fichas desplegables. Los colores separan costo estimado, fondos identificados, presupuesto parcial y costo adicional. Vocacionales y otros programas aparecen explícitamente como «Sin dato comparable», en vez de recibir una barra de cero que podría confundirse con costo cero.
La segunda gráfica recupera el desglose por componente de la estimación pública tradicional. La barra de educación especial usa la misma base y añade $5,490 en servicios adicionales. No se dibuja un desglose equivalente para Alianza, Montessori, especializadas, vocacionales u otros programas porque los datos publicados no permiten construirlo bajo las mismas categorías.
Las cifras disponibles no prueban:
Fuente: Sábana presupuestaria del Departamento de Educación AF2024; Centro de Periodismo Investigativo, investigación sobre Escuelas Públicas Alianza, 2024; Departamento de Educación de Puerto Rico, memorial presupuestario AF2024; datos de matrícula utilizados en la sección Educación.
Nota: Dato calculado y parcialmente comparable. Tradicional es un costo estimado; Alianza es una asignación pública mínima identificada; Montessori y especializadas son presupuestos parciales; educación especial es un costo adicional. Vocacionales y otros programas no tienen dato comparable. Las categorías pueden solaparse.
Ya sabemos cuánto cuesta un estudiante y quién paga qué. Falta la pregunta que ninguna factura contesta: ¿qué aprendizaje compra todo ese dinero?
Puerto Rico ya gasta cerca del promedio de Estados Unidos por estudiante. La pregunta incómoda es qué aprendizaje produce ese dinero cuando se compara con otros sistemas.
¿Qué aprendizaje produce el dinero que Puerto Rico gasta por estudiante, comparado con sistemas que gastan lo mismo o menos? Dicho de otro modo: ¿es el dinero la frontera del sistema educativo?
Nació de una observación de los capítulos anteriores: el gasto por estudiante de Puerto Rico ya está al nivel del promedio de Estados Unidos. Si el dinero fuera la única frontera, los resultados deberían parecerse. Quisimos poner esa intuición a prueba en una sola imagen: un círculo del tamaño del gasto, colocado sobre el tipo de problema que los estudiantes probablemente pueden resolver.
Cuatro fuentes de resultados y tres de gasto. Ninguna de estas pruebas comparte escala con las demás; por eso los cálculos convierten todo a un índice común.
Fuente: NAEP 2024, TIMSS 2023 y PISA 2022 (OCDE); gasto por estudiante: Censo de EE.UU. AF2024, OCDE y ministerios de educación.
Nota: Dato calculado · el valor de Puerto Rico a los 15 años y el gasto de Singapur son estimaciones.
| Prueba / fuente | Qué es | Aquí aporta |
|---|---|---|
| NAEP 2024 | La prueba nacional de Estados Unidos («The Nation's Report Card»), administrada por el gobierno federal en 4to y 8vo grado. Puerto Rico participa en matemáticas. | Los resultados de Puerto Rico y Estados Unidos en 4to y 8vo grado |
| TIMSS 2023 | Prueba internacional de matemáticas y ciencias en 4to y 8vo grado, organizada por la IEA cada cuatro años. Puerto Rico no participa. | Los resultados de Singapur; Estados Unidos toma NAEP y TIMSS, y sirve de puente entre ambas |
| PISA 2022 | Prueba de la OCDE a estudiantes de 15 años, cada tres años. Puerto Rico la tomó por última vez en 2015. | Los resultados de Estonia, Singapur y Estados Unidos a los 15 años, y la base histórica de Puerto Rico |
| ABRE (2019–2025) | Organización que analiza datos públicos del Departamento de Educación de Puerto Rico, incluida la proficiencia en escuela superior. | El ajuste que actualiza el resultado PISA 2015 de Puerto Rico a un estimado más reciente |
Variables: matemáticas en 4to grado, 8vo grado y a los 15 años; gasto público anual por estudiante. Cobertura: Puerto Rico, Estados Unidos, Estonia y Singapur.
La lógica completa, en palabras: (1) convertir cada puntuación a un índice relativo donde Estados Unidos = 100; (2) hacerlo en tres niveles — 4to grado, 8vo grado y 15 años; (3) promediar los tres; (4) expresar el gasto por estudiante en la misma referencia; y (5) traducir el promedio real de cada sistema a la escala del 1 al 5 usando los rangos de logro publicados de su propia prueba.
Este índice muestra la distancia relativa frente a Estados Unidos. No representa un porcentaje de conocimiento ni años exactos de aprendizaje.
| Lugar | Índice |
|---|---|
| Singapur | 119 |
| Estonia | ≈110 estimado |
| Estados Unidos | 100 |
| Puerto Rico | 78 |
184 ÷ 237 × 100 = 78615 ÷ 517 × 100 = 119510 ÷ 465 × 100 = 110 estimadoPuerto Rico y Estados Unidos usan NAEP 2024. Singapur usa TIMSS 2023. Estonia no tiene un resultado TIMSS 2023 comparable; su valor se estima usando su relación frente a Estados Unidos en PISA 2022. Puerto Rico obtuvo 184 frente a 237 de Estados Unidos en NAEP.
| Lugar | Índice |
|---|---|
| Singapur | 124 |
| Estonia | ≈110 estimado |
| Estados Unidos | 100 |
| Puerto Rico | 79 |
216 ÷ 272 × 100 = 79605 ÷ 488 × 100 = 124510 ÷ 465 × 100 = 110 estimadoPuerto Rico obtuvo 216 frente a 272 de Estados Unidos en NAEP 2024. Los datos internacionales provienen de TIMSS 2023.
Aquí está el hueco más importante: Puerto Rico no participó en PISA 2022, así que no existe un número directo reciente. Se parte de su resultado real de PISA 2015 (378) y se actualiza con el cambio en la proficiencia de escuela superior que reporta ABRE entre 2019 y 2025 (la razón 35.2 ÷ 35.4):
| Lugar | Índice |
|---|---|
| Singapur | 124 |
| Estonia | 110 |
| Estados Unidos | 100 |
| Puerto Rico | ≈81 estimado |
575 ÷ 465 × 100 = 124510 ÷ 465 × 100 = 110378 × (35.2 ÷ 35.4) = 376376 ÷ 465 × 100 = 81Singapur, Estonia y Estados Unidos usan PISA 2022. Puerto Rico no participó separadamente; su valor se estima usando PISA 2015 y el cambio en proficiencia de escuela superior reportado por ABRE entre 2019 y 2025. Singapur obtuvo 575 puntos en PISA 2022; el promedio OCDE fue 472.
(119 + 124 + 124) ÷ 3 = 122.3(110 + 110 + 110) ÷ 3 = 110(100 + 100 + 100) ÷ 3 = 100(78 + 79 + 81) ÷ 3 = 79.3Se usa Estados Unidos como referencia:
Valores aproximados utilizados:
$14,600 por estudiante = 100$14,900–$15,300 en servicios regulares, cerca de 102≈$13,000, cerca de 90≈$9,500, cerca de 65| Lugar | Gasto por estudiante | Índice promedio |
|---|---|---|
| Singapur | ≈$13,000 (90% de EE.UU.) | 122.3 |
| Estonia | ≈$9,500 (65% de EE.UU.) | 110.0 |
| Estados Unidos | $14,600 (100%) | 100.0 |
| Puerto Rico | ≈$15,100 (102% de EE.UU.) | 79.3 |
Horizontal: gasto público anual por estudiante, en dólares (aprox.) · Vertical: promedio de los tres índices de aprendizaje (EE.UU. = 100).
Fuente: los mismos datos de la gráfica principal — NAEP 2024, TIMSS 2023, PISA 2022; gasto del Censo de EE.UU., OCDE y ministerios de educación. Nota: Dato calculado — índice con EE.UU. = 100; gasto aproximado.
El último paso produce la gráfica principal: la posición de cada lugar en la escala del 1 al 5 no usa el índice numérico directamente, sino dónde cae su promedio real dentro de los rangos de logro publicados de su propia prueba.
↑ Mayor ventaja de aprendizaje: cada nivel añade complejidad sobre el anterior.
Esta escalera del 1 al 5 se basa en las descripciones de logro publicadas de NAEP, TIMSS y PISA; no convierte las tres pruebas a una sola escala oficial, y las posiciones describen diferencias generales en la complejidad de las tareas, no niveles exactos para cada estudiante.
Puerto Rico tiene una puntuación real en NAEP, Singapur tiene una puntuación real en TIMSS, y Estados Unidos —que participa en ambas pruebas— sirve de puente. Ambas brechas se expresan respecto al resultado de Estados Unidos y se estandarizan, porque las dos pruebas usan escalas distintas.
216 · Estados Unidos, NAEP 2024: 272605 · Estados Unidos, TIMSS 2023: 488Cada brecha se divide por la desviación estándar de su propia prueba: ≈38 puntos en NAEP de octavo grado y ≈100 puntos en la escala original de TIMSS:
(216 − 272) ÷ 38 = −1.47 DE(605 − 488) ÷ 100 = +1.17 DE1.17 − (−1.47) = 2.640 · Estados Unidos: +1.47 · Singapur: +2.64La misma lógica permite expresar la ventaja de Singapur en puntos NAEP, útil para comunicar la magnitud aproximada de la brecha:
1.17 × 38 ≈ 44 puntos272 + 44 ≈ 316316 − 216 = 100 puntos NAEP-equivalentesPara contexto: 216 queda muy por debajo del umbral «Basic» de octavo grado, mientras que una puntuación estimada cercana a 316 estaría por encima de «Proficient» y por debajo de «Advanced». Este valor debe etiquetarse siempre como «Singapur: posición NAEP-equivalente estimada» y no se usa para ubicar a Singapur en la escalera del 1 al 5.
Tarea más directa. Una tabla muestra el número de artículos vendidos y la ganancia obtenida. El estudiante debe identificar la regla que conecta las dos cantidades y completar un cálculo.
Tarea más exigente. Dos compañías ofrecen planes de precios distintos: una cobra una cuota fija más baja pero un costo mayor por artículo; la otra, una cuota fija más alta pero un costo menor por artículo. El estudiante debe crear o interpretar ecuaciones para ambos planes, calcular varios totales, determinar cuándo cada plan es más barato y explicar por qué la conclusión es correcta.
Una pregunta liberada de álgebra de NAEP de octavo grado pedía identificar la ecuación representada por una tabla. El porcentaje que contestó correctamente fue:
22%46%86%98%Esto ilustra de forma más concreta qué significa la brecha de desempeño: el mismo problema se vuelve mucho más probable de resolver a medida que los estudiantes suben de nivel de logro. Ver la pregunta oficial de álgebra de NAEP.
Las posiciones son aproximadas en una escala explicativa de complejidad (1–5), basada en los rangos de logro publicados de NAEP, TIMSS y PISA. No son niveles oficiales de las pruebas ni puntuaciones normalizadas, y no convierten las tres pruebas a una sola escala oficial.
La gráfica principal fusiona dos versiones anteriores — un mapa de dos ejes y una línea de complejidad del 1 al 5 — en una sola fila de círculos. Qué codifica cada cosa, y qué no:
La versión de dos ejes que aparece arriba se conserva como vista técnica: la misma información, sin la dramatización del tamaño.
El cálculo del tamaño estadístico sigue la idea general de usar a Estados Unidos como referencia común, pero es un estimado exploratorio simplificado y no reproduce la metodología formal de vinculación de NCES: el estudio oficial usó datos de ítems de las pruebas, modelos estadísticos y muestras de validación —no solo dos promedios y desviaciones estándar asumidas—, se basó en datos de 2011 y proyectó resultados TIMSS para estados de EE.UU., no una puntuación actual de Singapur en NAEP.
Puerto Rico gasta aproximadamente lo mismo por estudiante que Estados Unidos, pero su índice promedio de aprendizaje es cerca de 21 puntos menor. Estonia y Singapur gastan menos y obtienen resultados superiores. La gráfica no demuestra que el gasto cause directamente los resultados: también influyen la pobreza, la organización escolar, la calidad docente, el currículo, la administración y la continuidad del sistema.
La brecha entre Puerto Rico y Singapur no es simplemente una diferencia de puntos en una prueba. Representa una diferencia mayor en el tipo de problemas matemáticos que los estudiantes probablemente pueden resolver por su cuenta.
El promedio de Puerto Rico en matemáticas de octavo grado de NAEP fue 216, por debajo del umbral de logro «Basic» de NAEP. Los estudiantes con desempeño en este rango tienen más probabilidad de éxito cuando la información está claramente presentada, el procedimiento es familiar y el problema requiere un cálculo directo.
El promedio de Singapur en TIMSS de octavo grado fue 605, entre el punto de referencia «High» (550) y «Advanced» (625). Los estudiantes con desempeño cercano a este rango tienen más probabilidad de resolver problemas de varios pasos, razonar con expresiones algebraicas, conectar tablas, gráficas y ecuaciones, interpretar datos y justificar sus respuestas.
Si el gasto no es la explicación… ¿cuál es? Esta investigación no puede contestar eso sin abrir primero otra puerta: la del dinero mismo. ¿De dónde sale — y quién decide sobre él?
El Banco Mundial usa una medida llamada Años de Escolaridad Ajustados por Aprendizaje (LAYS), que distingue entre el tiempo que un estudiante pasa en la escuela y el aprendizaje logrado durante ese tiempo. Puerto Rico no tiene un valor directamente reportado y comparable en la serie usada aquí, lo que resalta una laguna importante en las estadísticas disponibles.
¿De dónde sale el dinero — y quién decide realmente sobre él?
El Fondo General se sostiene con $13.6 mil millones en ingresos locales. Pero la fuente principal no es la que suele dominar la conversación pública.
Fuente: Departamento de Hacienda, informe de cierre AF2024-25 (recaudos reales).
Nota: Dato oficial · no incluye la porción del IVU que va directo a la deuda de COFINA antes de entrar al Fondo General.
¿Los ingresos cuadran con el gasto? En el papel, sí. PROMESA exige presupuestos balanceados, y los recaudos recientes superaron las proyecciones por $410M. También existen mecanismos de reserva: una retención de gasto del 5%, una reserva de tarifa eléctrica de $683M y fondos de pensiones en crecimiento. Pero esa disciplina no es lo mismo que estabilidad estructural. Parte de los años buenos se comparte con acreedores mediante instrumentos de valor contingente, y las reservas existen precisamente porque los dos pilares más importantes — transferencias federales e impuestos de multinacionales — no están completamente bajo control local.
Aunque los ingresos sean fuertes, Puerto Rico no los controla por completo. Y hay algo más: antes de que ese dinero compre un solo servicio nuevo, una parte ya tiene dueño.
Antes de que el presupuesto compre servicios de hoy, una parte importante ya está comprometida: deuda, pensiones y obligaciones acumuladas durante décadas.
Fuente: Cálculo propio sobre la Sábana presupuestaria AF2024: partidas de deuda y pensiones frente a ingresos locales.
Nota: Dato calculado · deja fuera el IVU que paga la deuda de COFINA antes de llegar a Hacienda.
27¢ de cada dólar recaudado localmente paga obligaciones del pasado. Casi todo el pago de deuda sale de ingresos locales, no de fondos federales. Y esta gráfica todavía deja fuera otro canal importante: una parte del IVU paga la deuda reestructurada de COFINA antes de llegar a la caja de Hacienda.
Fuente: Sábana presupuestaria, gasto AF2024.
Nota: Dato calculado · algunos costos de pensión se contabilizan de forma centralizada, lo que puede distorsionar la proporción de una agencia — ver la nota sobre el 91%.
Fuente: Sábana presupuestaria, gasto AF2024.
Nota: Dato calculado · «pagar el pasado» cuenta solo pensiones y partidas de deuda, no administración normal; los negociados de seguridad pública se combinaron en una sola barra.
El patrón es claro: las agencias más antiguas y con más historial de nómina — escuelas, carreteras, ambiente, seguridad pública — cargan una parte mayor del pasado. Las agencias que funcionan principalmente como canales de transferencia, como el seguro de salud o los programas de bienestar, casi no cargan esa factura.
Las pensiones no son desperdicio. Son compensación ganada por trabajo ya realizado. El problema es institucional: durante décadas se prometieron beneficios sin reservar el dinero suficiente para pagarlos. El resultado es que el presupuesto actual paga dos veces: por los servicios de hoy y por obligaciones que debieron haberse financiado ayer.
Antes de comprar el mañana, Puerto Rico primero paga el ayer. Y esa factura no la administra solo: bajo PROMESA, ningún presupuesto tiene fuerza legal sin la firma de una junta federal.
Bajo PROMESA, el presupuesto del Gobierno Central no tiene fuerza legal hasta que la Junta de Supervisión Fiscal lo certifica. Su poder no se limita al Fondo General: alcanza fondos especiales, fondos federales y entidades públicas con planes fiscales propios.
Fuente: Resoluciones de presupuesto certificadas por la Junta de Supervisión Fiscal, AF2025.
Nota: Dato oficial · los fondos federales se certifican, pero sus reglas se fijan en Washington.
Este año, la Junta certificó el presupuesto revisado por cuenta propia, luego de que la gobernadora y la Legislatura no llegaran a un acuerdo. Eso significa que los superávits, las reservas y los presupuestos balanceados que aparecen en este informe existen dentro de una estructura de control fiscal creada por una ley federal.
Puerto Rico no solo opera bajo esa estructura: también paga por sostenerla. Las operaciones de la Junta y los costos profesionales de la reestructuración forman parte del costo de la crisis fiscal. Si ese arreglo debe entenderse como protección, tutela o pérdida de autonomía, es una de las preguntas políticas que quedan abiertas.
La Junta existe por una razón: la deuda. Para entender la supervisión hay que abrir la letra pequeña: ¿por dónde se paga esa deuda — y cuánto terminó costando lo que se prestó?
Cuando Puerto Rico entró en quiebra, cargaba con cerca de $125B en obligaciones: unos $70B en bonos y alrededor de $55B en pensiones sin financiamiento. Eso equivalía a aproximadamente $35,000 por residente. Pero entender cuánto se debía es solo el comienzo. Lo importante es ver cómo esa deuda todavía se paga hoy.
Fuente: ReFund America Project (CABs) y cifras del Plan de Ajuste / Junta de Supervisión Fiscal.
Nota: Montos nominales programados hasta el vencimiento, sin ajustar por inflación; la deuda nueva refleja los acuerdos 2019–2022.
Los Capital Appreciation Bonds (CABs) funcionaban como préstamos en los que se pagaba poco o nada durante años, mientras los intereses seguían creciendo en silencio. Cuando llegaba el vencimiento, la deuda se multiplicaba. En algunos casos, cerca de $4.3B prestados terminaron convirtiéndose en $33.5B por pagar: la mayoría era interés acumulado, no dinero nuevo recibido por Puerto Rico.
También hay que distinguir. No toda la deuda funciona así. La deuda reestructurada después de PROMESA tiene un costo mucho más cercano al de un préstamo convencional. El problema extraordinario estuvo en ciertas estructuras emitidas antes de la quiebra, especialmente los CABs, que convirtieron atrasar pagos en una factura mucho más grande para el futuro.
La reestructuración cerró una etapa. Pero mientras los precios colapsaban, la deuda cambiaba de manos. ¿Quién se benefició?
La quiebra no produjo un solo ganador ni un solo perdedor. Algunos inversionistas recuperaron gran parte de su dinero. Otros lograron retornos extraordinarios. La diferencia no estuvo solamente en el tipo de bono que tenían, sino en cuándo lo compraron.
Fuente: Plan de Ajuste confirmado en el proceso de Título III de PROMESA (2019–2022).
Nota: Estimación aproximada por tipo de bono · el valor de los derechos CVI depende de recaudos futuros.
Fuente: Expedientes del Título III (divulgaciones de la Regla 2019) y precios mínimos de mercado documentados.
Nota: Estimación · escenarios ilustrativos: los precios exactos de compra por firma nunca fueron divulgados públicamente.
El plan de ajuste trató igual a todos los tenedores del mismo bono. La diferencia estuvo en el precio que cada uno había pagado para adquirirlo. Quien compró a la par antes de la crisis tuvo un resultado muy distinto de quien compró durante el pánico, cuando algunos bonos se vendían por una fracción de su valor original.
Fuente: Tenencias documentadas (Regla 2019, LittleSis/Hedge Clippers, Centro de Periodismo Investigativo) y términos del Plan de Ajuste.
Nota: Estimación · construida sobre tenencias y ventanas de precio documentadas; pagos hasta ~2058 sin ajustar por inflación.
Vista desde lejos, la ganancia agregada — cerca de $16B bajo la mezcla documentada — puede parecer un rendimiento moderado distribuido durante décadas. Pero esa lectura es engañosa. Los tenedores originales a la par casi empatan en términos nominales, lo que implica una pérdida real después de inflación. La ganancia se concentró principalmente en quienes compraron durante el colapso del mercado.
Los expedientes muestran quién cobró, pero no cuánto pagó por entrar. Ese mismo patrón — números que importan y nadie publica — aparece en otra pieza del sistema: los incentivos. ¿Producen más de lo que cuestan?
La pregunta no es si un incentivo suena bien o mal. La pregunta pública es más concreta: ¿produce más valor para Puerto Rico del que cuesta? En el caso de los inversionistas individuales de la Ley 60, la respuesta honesta es incómoda: con los datos publicados hoy, nadie puede demostrarlo con precisión.
Fuente: Modelo de política pública propio, anclado en la Sábana presupuestaria y datos reales de Hacienda (AF2024); PIB sectorial de estadísticas oficiales.
Nota: Estimación en los rangos de Ley 60 · no existe una cifra oficial completa de su contribución ni de los ingresos no recaudados.
La diferencia de escala es clara. Por PIB, por impuestos pagados y por empleo directo, la manufactura supera por mucho al programa de individuos bajo Ley 60. Aun así, los rangos estimados de la Ley 60 no son triviales: una contribución económica de $1–5B al año y posibles ingresos no recaudados de $0.3–1.5B son montos suficientemente grandes para afectar el debate público. El problema es que ambos lados de la ecuación siguen sin medirse de forma transparente.
Fuente: Modelo de política pública propio.
Nota: Estimación · rangos ilustrativos, no mediciones oficiales; ningún estudio público aísla la porción atribuible a la Ley 60.
Fuente: Modelo de política pública propio.
Nota: Estimación · tres escenarios de daño con un beneficio asumido de $4B al año; no es una medición oficial.
Con el mismo beneficio estimado, la conclusión cambia por completo según el daño que se asuma: +$2.8B, +$1.0B o −$1.7B. Eso no prueba que el programa sea positivo o negativo. Prueba algo más básico: Puerto Rico no publica los datos necesarios para decidirlo. El patrón se repite en todo este proyecto: escuelas charter sin desglose público suficiente, bonistas sin precios de compra divulgados, incentivos sin una contabilidad completa de costos y beneficios.
Hasta aquí, casi toda la investigación ha ocurrido en la primera partida. Pero el presupuesto tiene tres. ¿Qué pasa en las otras dos — y en los 78 presupuestos que casi nadie mira de cerca?
La introducción mostró el cuadro completo: tres partidas de presupuestos y cerca de $42.5B contados una sola vez. Este capítulo entra en las partidas que la Sábana no muestra con detalle: las corporaciones públicas, la tubería del CRIM, los 78 presupuestos municipales y las obligaciones del pasado que aparecen en cada nivel.
El CRIM no funciona como una agencia que presta servicios diarios. Su papel principal es recaudar y distribuir la contribución sobre la propiedad. En el AF2025, ese fideicomiso movió cerca de $1.26B. Pero casi la mitad no llegó directamente a las alcaldías: se retuvo desde el origen para pagar deuda municipal.
Fuente: Resolución certificada del Fideicomiso General del CRIM, AF2025.
Nota: Dato oficial.
Fuente: Flujos certificados del CRIM (AF2025), datos de patentes de OGP y estimados de gasto municipal.
Nota: Dato calculado · combina años recientes de fuentes distintas; el IVU municipal y «otros» son aproximados.
Ese dinero sostiene la operación básica de los pueblos: administración municipal, carreteras locales, edificios, recogido de basura, policía municipal y recreación. Pero los servicios más grandes — escuelas, hospitales, tribunales y seguridad pública a escala isla — siguen concentrados en el Gobierno Central.
Fuente: Análisis de dependencia del fondo de equiparación publicados por Espacios Abiertos y ABRE PR, datos de 2022.
Nota: Se muestran los cinco municipios más dependientes y tres grandes centros urbanos como contraste.
En 2022, el fondo de equiparación representaba más del 30% del presupuesto en 17 de los 78 municipios. Para los grandes centros urbanos, en cambio, era casi irrelevante. Al eliminarse gradualmente, el impacto no se distribuye por igual. Municipios como Las Marías, Utuado y Vieques ya operan más de la mitad de su presupuesto con dinero no recurrente: fondos de reconstrucción, ingresos extraordinarios o arbitrios de construcción. En la práctica, parte del gobierno municipal funciona con dinero que no está garantizado para el próximo año.
El hallazgo del Capítulo 6 no se queda en el Gobierno Central. Las obligaciones heredadas aparecen también en las corporaciones públicas, la universidad, el agua, la electricidad y los municipios.
El mapa quedó completo: tres partidas, ≈$42.5B, cada dólar contado una sola vez. Queda una última pregunta — la que este proyecto llevaba en el título desde el principio.
Esta investigación empezó con la pregunta más simple posible: ¿a dónde va el dinero? La respuesta se repartió en tres grandes partidas — 114 agencias, las corporaciones públicas, 78 municipios — y cerca de $42.5 mil millones al año, contados una sola vez.
Pero capítulo a capítulo, la pregunta fue cambiando de forma. Para entender Educación hubo que entender las pensiones. Para entender las pensiones, la deuda. Para entender la deuda, los impuestos — y la porción del IVU que viaja a los bonistas antes de tocar el presupuesto. Para entender los impuestos, las multinacionales y los incentivos. Para entender los municipios, el Gobierno Central que los sostiene. Ninguna de estas piezas funciona sola.
Y en casi cada pieza apareció el mismo hallazgo, tan repetido que dejó de parecer casualidad: opacidad. Una partida de pensiones etiquetada «administración». Un gasto charter que no se puede desmenuzar. Precios de compra de bonos que nunca se divulgaron. Un incentivo sin contabilidad completa de costos y beneficios. Cuotas municipales que nadie reúne en una base central. Esta investigación no encontró un villano; encontró un sistema difícil de ver. Y lo que no se puede ver, no se puede discutir.
Por eso «¿a dónde va el dinero?» nunca fue la pregunta completa. Un presupuesto es la lista de precios de las decisiones — las de este año y las acumuladas durante décadas: 27¢ de cada dólar local pagan el pasado, y los últimos pagos de la deuda vencen alrededor de 2058, cuando los bebés de hoy sean adultos. La pregunta que queda abierta, la que este informe deja sobre la mesa de la cocina, es otra: ¿qué clase de futuro está comprando Puerto Rico?
Presupuesto. Educación. Ingresos. Deuda. Supervisión. Municipios. Cada capítulo abrió una capa y debajo apareció otra, conectada con la anterior. Aprender a ver esas conexiones — sistemas en lugar de problemas aislados — es el propósito de este proyecto. Y es la razón de su nombre: esta publicación no se llama El Presupuesto. Se llama EL SISTEMA.
El Dólar Público es la primera exploración. El sistema tiene muchas más puertas.