
Primera exploración · El Dólar Público
El dinero público de Puerto Rico no cabe en un solo presupuesto. Se reparte en tres partidas: el Gobierno Central, las corporaciones públicas y los municipios. Ningún documento oficial las suma en una sola imagen. Si se cuenta cada dólar una sola vez, el sistema completo mueve cerca de $42,500 millones al año. Este proyecto sigue ese dinero desde Washington y el recibo del IVU hasta servicios concretos, como una bandeja de almuerzo escolar de $3.50.
b-partidasParte del dinero aparece en más de un presupuesto. El Gobierno Central asigna fondos a la UPR, subsidia carreteras, apoya a municipios con menos ingresos y, recientemente, prestó efectivo a PREPA para cubrir cheques de pensión. Para la Partida 1 eso es un gasto; para las Partidas 2 o 3 es un ingreso. Si se suman todos los presupuestos sin ajustar, ese dinero se cuenta dos veces. Por eso, antes de llegar al total consolidado, hay que restar las transferencias internas:
b-transferenciasVersión simple: por cada $3 que aparecen en el presupuesto más visible, casi $1 adicional se mueve por facturas de luz y agua, peajes, matrícula y presupuestos municipales.
La lectura directa es esta: 40¢ de cada dólar público llega de Washington; casi todo lo demás sale del bolsillo de residentes, empresas y usuarios en Puerto Rico, ya sea como impuestos, facturas, cuotas o peajes. Los Capítulos 0–10 recorren la primera partida: el Gobierno Central, donde $30,400 millones salieron realmente de las cuentas en el AF2024. El Capítulo 11 completa el mapa con corporaciones públicas y municipios. La investigación avanza en tres actos: primero entender la máquina, luego preguntar qué produce el gasto y, al final, por qué el sistema es así.
La investigación empieza con la pregunta más simple: ¿a dónde va el dinero de Puerto Rico? Antes de contestarla, hay que aprender a ver.
Puerto Rico maneja cerca de $42.5 mil millones públicos al año. ¿Cuánto es eso?
Nota: Recurso de escala · el diámetro es proporcional a la raíz cúbica de la cantidad (volumen), lo que comprime las diferencias: una esfera 3.5× más ancha contiene 42.5× más dinero. Las esferas que aún no caben se dibujan a su tamaño real — arcos gigantes y translúcidos que desbordan el cuadro, detrás de las que ya aterrizaron — y se solidifican al llegar a su diámetro de aterrizaje (190 px) cuando la escala alcanza su valor. Mínimo de dibujo: 1 px.
Eso es $42.5 mil millones: una escala donde $1 millón entero queda como una canica de 5 píxeles junto a la esfera del sistema completo. De dónde sale ese dinero — impuestos, fondos federales, facturas de luz y agua — y en qué se divide, es exactamente lo que recorre el resto de este informe.
Calibra el ojo → la versión completa
La investigación empieza por la partida más grande y mejor documentada: ¿a dónde fueron los $30.4 mil millones que salieron de las cuentas del Gobierno Central en un solo año?
Este capítulo no mira el presupuesto aprobado ni el cuadro completo de ≈$42.5 mil millones. Mira solo la primera partida: el dinero que salió de las cuentas del Gobierno Central en el AF2024. Es la parte con datos públicos más detallados, línea por línea.
Fuente: Sábana presupuestaria de Puerto Rico, gasto ejecutado AF2024.
Nota: Dato oficial · se muestran solo las 10 agencias con mayor gasto de las 114 del Gobierno Central.
Cuatro áreas — Educación, seguro de salud público, cuentas centrales de Hacienda y bienestar familiar — concentran 58% de todo el gasto. La tercera más grande ni siquiera es una agencia de servicios: es una cuenta central que paga deuda, pensiones y otras obligaciones antes de que el gobierno entregue un servicio nuevo.
Fuente: Sábana presupuestaria de Puerto Rico, gasto ejecutado AF2024, por concepto de gasto.
Nota: Dato calculado · la agrupación «obligaciones del pasado» (pensiones y partidas de deuda) es una clasificación propia, no una categoría oficial.
Leído como un dólar: cerca de 30¢ llegan directamente a la gente como beneficios, 20¢ pagan empleados públicos y 14¢ pagan obligaciones del pasado, principalmente pensiones y deuda, antes de financiar servicios actuales.
Un mapa dice dónde está el dinero, no qué hace cuando llega. Para verlo hay que escoger un dólar y seguirlo hasta el final. Empecemos por la barra más alta del mapa: Educación.
Puerto Rico gasta $17,900 por estudiante, pero queda último entre los cinco sistemas comparados.
El presupuesto mostraba $1,150,000,000 bajo «administración central». Leído literalmente, significaba que más de uno de cada cinco dólares de Educación pagaba burocracia. ¿Podía ser cierto? Seguimos la partida.
Para resolverlo seguimos tres preguntas: de dónde vienen los $5,370,000,000, qué obligación estaba escondida dentro de la etiqueta y cuánto queda para los estudiantes de hoy.

El total incluye $1,124,000,000 en pensiones de educadores ya jubilados. Es una obligación real del sistema, pero no paga la educación del estudiante de hoy. Para ver el dinero que mantiene las escuelas funcionando, separamos esa cantidad.
¿De dónde viene el dinero de Educación, cuánto paga obligaciones heredadas y cuánto queda para los servicios de los estudiantes de hoy?
El total ejecutado de $5.37 mil millones mezcla dos funciones: operar el sistema actual y pagar pensiones por trabajo realizado en el pasado. Separarlas permite ver el presupuesto que realmente sostiene los servicios educativos de hoy.
Sábana presupuestaria, Departamento de Educación, gasto ejecutado AF2024, por origen de fondos. Dato oficial. Fondos federales $2.75B · impuestos locales $2.62B · una fracción residual de otros ingresos (~0.2%).
2.75 ÷ 5.37 × 100 = 51%2.62 ÷ 5.37 × 100 = 49%Qué dice: 51¢ de cada dólar ejecutado vinieron de fondos federales y 49¢ de impuestos locales. Límite: no dice qué compra cada fuente; muchos fondos federales tienen condiciones y no son intercambiables con fondos locales.
La partida de «administración central» suma $1.15B, pero aproximadamente $26M corresponden a operaciones reales de oficina central. El resto — ≈$1.124B — paga pensiones y obligaciones heredadas.
$1,150,000,000 − ≈$26,000,000 = ≈$1,124,000,000$5,370,000,000 − ≈$1,124,000,000 = ≈$4,246,000,000Qué dice: el costo fiscal total incluye obligaciones del pasado. Para analizar la operación actual se usa el remanente de ≈$4.246B. Límite: esa cantidad no llega completa al salón; también sostiene alimentos, transportación, instalaciones, administración y otros servicios actuales.
Sábana presupuestaria, asignación por programa, AF2024. Dato oficial. Escuelas comunitarias $3.10B · «administración central» $1.15B · educación especial $0.60B · alimentos escolares $0.25B · otro $0.27B.
Sobre el total, escuelas comunitarias representan ≈58% y «administración central» ≈21%. Pero la etiqueta engaña: 98% de la partida de «administración central» es pago de pensiones, contabilizado ahí por el sistema; las operaciones reales de oficina central rondan los $26M.
Qué dice: 58¢ de cada dólar se asignan a escuelas comunitarias. Límite: la clasificación por programa no revela qué se compró; afirmar que 21% va a burocracia sería falso.
Este es el dinero que queda para nómina actual, alimentos, transportación, mantenimiento y los demás servicios del sistema. No todo llega directamente al salón, pero sí sostiene la educación de los estudiantes de hoy.
Sábana presupuestaria, por objeto de gasto, AF2024. Dato oficial con cálculo propio. Después de separar las pensiones: nómina $2.19B · servicios profesionales $0.43B · servicios comprados $0.39B · todo lo demás $1.24B.
Sobre los ≈$4.246B de servicios actuales: nómina ≈52% · servicios profesionales ≈10% · servicios comprados ≈9% · todo lo demás ≈29%. Las categorías publicadas están redondeadas y suman ≈$4.25B, por eso no cuadran al millón con el total calculado.
Qué dice: más de la mitad del presupuesto operativo paga la nómina actual. Límite: «nómina» reúne maestros, directores y personal de apoyo; esta clasificación tampoco mide suficiencia, eficiencia o calidad.
Las pensiones de jubilados aparecen dentro del total ejecutado del Departamento, pero no compran enseñanza ni servicios para el estudiante de hoy. Son obligaciones legales por trabajo realizado en el pasado. Por eso este proyecto muestra dos cifras por estudiante: servicios educativos actuales y costo fiscal total del sistema.
La resta no borra ese costo: lo muestra por separado. Los ≈$1.124B siguen siendo parte del costo fiscal del sistema, mientras los ≈$4.246B representan la primera aproximación al presupuesto de servicios actuales.
La secuencia completa funciona como una resta: primero muestra el total y su origen, luego separa las obligaciones heredadas y finalmente desglosa, dentro de este explicador, el dinero que queda para operar. La clasificación por programa permanece aquí como vista adicional porque usa otra base contable.
En el AF2024 la Legislatura aprobó $131M para mantenimiento escolar; solo se ejecutó el 52%. El gobierno ahora propone $465M para el AF2026 — una admisión tácita del atraso acumulado. El cuello de botella no es solo cuánto se presupuesta. Es la capacidad de realmente gastarlo.
Programa P3140, millones por año fiscal.
¿El dinero que se aprueba para mantener las escuelas se gasta de verdad? Dicho de otro modo: ¿el cuello de botella del mantenimiento escolar está en cuánto se presupuesta — o en la capacidad de ejecutarlo?
Al seguir el dólar de educación apareció una partida pequeña con una historia grande: el programa de mantenimiento gastó $68M en el AF2024 — cerca de $80,000 por escuela al año, con más dinero destinado a ingeniería y seguros que a reparaciones. El paso natural era comparar ese gasto con lo que la Legislatura había aprobado.
Una sola fuente: la Sábana presupuestaria de Puerto Rico, programa P3140 (mantenimiento escolar), AF2023–AF2026. Dato oficial.
Casi ninguno — la gráfica muestra los montos tal como aparecen en la Sábana. El único dato derivado es la tasa de ejecución del AF2024:
68 ÷ 131 × 100 = 52%El «≈$80,000 por escuela al año» reparte los $68M ejecutados entre las escuelas públicas del sistema; es un promedio, no lo que recibió cada plantel.
Nota: Dato oficial · el AF2026 es propuesto, previo a certificación; el gasto final del AF2025 aún no está disponible.
Después de separar las obligaciones heredadas, quedan ≈$4,246,000,000 para servicios educativos actuales: unos ≈$17,900 por cada uno de los ≈237,000 estudiantes del sistema público. Puerto Rico gasta más que Estados Unidos, Estonia y Singapur —aunque menos que Luxemburgo— y, aun así, ocupa la posición más baja en destreza matemática entre los cinco sistemas comparados. ¿Qué resultados acompañan esa inversión?
Cada círculo en su puntuación observada de PISA 2018. Puerto Rico no tiene observación: aparece en su estimación, marcada.
El mismo encoding, otro ciclo. Estonia y Estados Unidos bajan; Singapur sube; Luxemburgo no tiene observación: permanece en su último dato verificado (PISA 2018), marcado.
Cada promedio se calcula solo con operandos observados, y la aritmética se imprime junto al círculo. Puerto Rico no se promedia; Luxemburgo no puede promediarse.
¿Qué resultados de aprendizaje acompañan el gasto por estudiante de Puerto Rico, comparado con sistemas que invierten más y menos? La pregunta cruza la pandemia: PISA 2018 retrata el mundo anterior al choque y PISA 2022 el posterior, y ningún ciclo aislado es un retrato justo de un sistema. Por eso la tercera vista promedia los dos ciclos — solo cuando ambos fueron observados. Puerto Rico nunca se suaviza: no tiene observación desde 2015, y rellenar esa ausencia con un promedio la escondería. Su ausencia se muestra tipada, en cada vista.
Un solo instrumento (PISA, matemáticas, escala cruda) en el eje vertical; el gasto por estudiante como el área de cada círculo. La vista 2018 es todo observado; la de 2022 muestra la caída de Estonia y Estados Unidos y la subida de Singapur; la vista de promedio imprime la aritmética junto a cada círculo. Luxemburgo no tiene observación después de 2018: se traza en su último dato verificado (PISA 2018 = 483), discontinuo y marcado «sin dato más reciente». Puerto Rico aparece en su estimación≈376, discontinua e idéntica en las tres vistas.
El promedio de dos ciclos usa un solo instrumento y solo operandos observados — nunca una estimación, nunca dos pruebas distintas:
(478 + 465) ÷ 2 = 471.5(523 + 510) ÷ 2 = 516.5(569 + 575) ÷ 2 = 572Puerto Rico no participa en PISA desde 2015 — una ausencia tipada, no un hueco que se rellena. Su punto ≈376 se construye por dos rutas independientes que llegan a la misma cifra:
378 × (35.2 / 35.4) = 375.86 ≈ 376378 × (184 / 185) = 375.96 ≈ 376Triangulada: el puente NAEP (378 × 184/185 = 375.96) reproduce el mismo ≈376 que el puente ABRE (375.86) por una ruta independiente — otro instrumento, otra población, otras fuentes, ambas primarias y verificadas in situ. La convergencia no elimina las salvedades del puente ABRE; muestra que la cifra no depende de ellas. Divulgación (fallo P-3): la estimación no es mediblemente distinta de su ancla 2015 (378) — los deltas de ambos puentes (ABRE 35.4→35.2, NAEP 185→184) caen dentro del ruido de sus instrumentos, consistente con el hallazgo NAEP «no cambió de forma medible».
no cambió de forma medible
Instrumento propio de Puerto Rico y años reales de NAEP (2019 y 2024) — no se mezcla con la escala PISA de arriba ni se promedia con ella.
Para construir una comparación internacional más sólida, Puerto Rico tendría que participar regularmente en las mismas pruebas que los países con los que se compara. Ningún modelo estadístico sustituye esa medición ausente.
Cinco coordenadas de gasto por estudiante, cada una con su base declarada.Las bases no son idénticas: Estados Unidos, Estonia y Luxemburgo están en dólares PPA de la OCDE; Singapur es una conversión estimada y de alcance más estrecho; Puerto Rico permanece en dólares corrientes porque no se identificó un factor PPA oficial para la isla — por eso la comparación monetaria no es perfectamente equivalente.
| Punto | Operandos | Base | Fuente |
|---|---|---|---|
| Estados Unidos | $14,603 | PPA · ref. 2021 | OECD-EAG2025-C1.1 |
| Estonia | $10,303 | PPA · ref. 2022 | OECD-EAG2025-C1.1 |
| Luxemburgo | $27,678 | PPA · ref. 2022 | OECD-EAG2025-C1.1 |
| Singapur | ≈$19,100 | PPA · ref. 2022 | DATAGOVSG-SG-RECURRENTWB-SGP-PPP-2023MOE-SG-ESD2025 |
| Puerto Rico | ≈$17,900 | dólares corrientes, sin PPA | OGP-DEPR-EJECUTADO-AF2024OGP-DEPR-ORIGEN-AF2024 |
La cifra de Puerto Rico se deriva así, con la aritmética a la vista:
$5,370,000,000 − $1,124,000,000 = $4,246,000,000$4,246,000,000 ÷ 237,000 = $17915.61 → ≈$17,900$5,370,000,000 ÷ 237,000 = $22658.23 → ≈$22,700$1,124,000,000 ÷ 237,000 = $4742.62 → ≈$4,700Base de trabajo del capítulo. OGP publica $5,406,800,000 como gasto final AF2024: la diferencia de $36,800,000 queda sin reconciliar (lim-edu-gasto-comparable) y debe resolverse antes de reemplazar el dato publicado.
La matrícula (≈237,000) y el PayGo aprobado (≈$1,124,000,000) son valores de trabajo sin fuente primaria propia en el registro — sus huecos están tipados en el modelo, no rellenados.
No todos los gastos de retiro representan lo mismo. La aportación patronal del personal activo es compensación actual; los pagos a personas ya jubiladas corresponden a servicios de años anteriores.
| Sistema | ¿La cifra incluye pagos a jubilados? | Cómo se trata en esta gráfica | Solidez |
|---|---|---|---|
| Puerto Rico | NO en ≈$17,900SÍ en el total de ≈$22,700. La diferencia es ≈$4,700 de carga heredada por estudiante. | La gráfica usa ≈$17,900 para servicios actuales. Los ≈$1,124,000,000 heredados se muestran aparte. | Dato calculado · Sábana ejecutada AF2024 |
| Estados Unidos | NOLa base UOE no los trata como servicios educativos actuales. | Se usa $14,603 PPA bajo la metodología UOE/OCDE. | Metodología oficial estandarizada |
| Estonia | NOLa base UOE no los trata como servicios educativos actuales. | Se usa $10,303 PPA bajo la metodología UOE/OCDE. | Metodología oficial estandarizada |
| Luxemburgo | NOLa base UOE no los trata como servicios educativos actuales. | Se usa $27,678 PPA bajo la metodología UOE/OCDE. | Metodología oficial estandarizada |
| Singapur | NO CONFIRMADOLa tabla educativa no publica el detalle necesario. | Se usa el gasto recurrente (≈$19,100) sin añadir una cantidad de pensiones no publicada. | Tratamiento no verificado · limitación visible |
Importante: para Estados Unidos, Estonia y Luxemburgo esta conclusión describe la regla común UOE/OCDE aplicada a las cifras publicadas; no es una auditoría independiente de cada sistema de pensiones. En Singapur, la publicación educativa no ofrece suficiente detalle para la misma certeza.
La escalera no es el titular del capítulo: acompaña al mapa para traducir puntuaciones a tipos de tarea, usando los rangos de logro publicados de la prueba de cada sistema. No convierte las tres pruebas a una escala común.
Las posiciones describen diferencias generales en la complejidad de las tareas, no niveles exactos para cada estudiante; los umbrales citados son las descripciones de logro publicadas de cada prueba.
Pregunta liberada de álgebra de NAEP de 8.º grado: identificar la ecuación representada por una tabla. El porcentaje que contestó correctamente, por nivel de logro:
22%46%86%98%El mismo problema se vuelve mucho más probable de resolver a medida que los estudiantes suben de nivel de logro.Ver la pregunta oficial de álgebra de NAEP.
Esta sección sustituye un índice compuesto que promediaba tres pruebas distintas (NAEP, TIMSS y PISA) en una sola cifra por sistema — una operación que el propio marco del proyecto identifica como inválida — y elimina la deriva de valores que ese enfoque produjo entre superficies. El expediente completo vive en el registro de correcciones:corr-19 (el retiro del compuesto y la deriva), corr-14 (la brecha modelo-sitio que este cambio cierra) ycorr-16 (la limitación declarada del puente ABRE).
Cada brecha se calcula dentro de la escala de su propia prueba, con valores observados, y se expresa en desviaciones estándar. El resultado es un tamaño («cuán grande»), no una posición: no produce coordenadas, no entra en ningún índice y no ordena los cinco sistemas entre sí.
(216 − 272) ÷ 38 = -1.47 DEPuerto Rico, NAEP 2024: 216 · Estados Unidos, NAEP 2024: 272 · DE NAEP ≈ 38(605 − 488) ÷ 100 = +1.17 DESingapur, TIMSS 2023: 605 · Estados Unidos, TIMSS 2023: 488 · DE TIMSS ≈ 100DE NAEP: Desviación estándar aproximada de NAEP matemáticas de 8.º grado. Sin fuente primaria en el registro: en blanco tipado, verificar antes de citar como observación. DE TIMSS: La escala TIMSS se define con desviación estándar 100. Convención de escala, no una extracción; sin registro propio.
Cada valor del mapa cita su registro; esta lista se deriva del modelo, no se mantiene a mano.
El mapa muestra el panorama reciente. Para saber si la brecha surgió con el aumento presupuestario, repetimos la comparación en dos momentos: 2019 —gasto ejecutado anterior al aumento de fondos, junto a la ronda previa de pruebas (PISA 2018, NAEP 2019, TIMSS 2019)— y el periodo más reciente disponible (PISA 2022, NAEP 2024, TIMSS 2023). Las fechas no coinciden perfectamente: son dos cortes editoriales que permiten observar dirección y magnitud, no una serie anual ni una prueba de causalidad.
| Año fiscal | Fuentes de Puerto Rico | Fondos federales | Gasto final total |
|---|---|---|---|
| AF2019 | $1,379,437,000 | $943,995,000 | $2,323,432,000 |
| AF2020 | $1,400,628,000 | $766,344,000 | $2,166,972,000 |
| AF2021 | $1,382,964,000 | $796,227,000 | $2,179,191,000 |
| AF2022 | $2,259,705,000 | $1,962,180,000 | $4,221,885,000 |
| AF2023 | $2,229,471,000 | $1,978,916,000 | $4,208,387,000 |
| AF2024 | $2,661,120,000 | $2,745,680,000 | $5,406,800,000 |
Todos los valores son gasto final o ejecutado (serie de OGP, verificada contra los PDF archivados en el dataset depr-fondos-por-origen-af2015-af2024). El salto visible ocurre entre AF2021 y AF2022, cuando el total casi se duplica. La publicación de OGP para AF2024 totaliza $5,406,800,000, mientras el cálculo de servicios actuales del capítulo parte de $5,370,000,000: la diferencia de $36,800,000 sigue sin reconciliarse.
La coordenada 2019 de Puerto Rico se deriva con la aritmética a la vista: $2,323,432,000 ÷ 307,282 = $7561.24 — el gasto final de AF2019 ($2,323,432,000) entre la matrícula de ese año (307,282), sin poder separar el PayGo con la precisión del cálculo reciente. Las anclas extranjeras de 2019 siguen la base UOE/OCDE del corte histórico.
| Sistema | Ancla 2019 | Ancla reciente | Base |
|---|---|---|---|
| Puerto Rico | ≈$7,561 | ≈$17,900 | dólares corrientes · 2019 sin separar PayGo; reciente = servicios actuales |
| Estados Unidos | $15,538 | $14,603 | PPA · ancla 2019 sin registro por valor; reciente oficial |
| Estonia | $8,462 | $10,303 | PPA · ancla 2019 sin registro por valor; reciente oficial |
| Luxemburgo | $24,736 | $27,678 | PPA · ancla 2019 sin registro por valor; reciente oficial |
| Singapur | ≈$17,651 | ≈$19,100 | PPA · ambas anclas estimadas |
El cuadro respalda lo que el mapa muestra para el periodo reciente: ya en 2019 Puerto Rico ocupaba el último lugar de los cinco sistemas en cada prueba disponible (PISA 2015 ajustado, NAEP 2019), con una inversión por estudiante que entonces era la más baja del grupo y hoy supera a tres de los cuatro sistemas comparados. El aprendizaje, en cambio, cambió poco entre los dos cortes.
El hallazgo histórico es descriptivo: entre ambos periodos la inversión estimada de Puerto Rico aumenta mucho más que su posición relativa de aprendizaje. Eso no explica por sí solo qué causó el aumento del gasto ni por qué el aprendizaje cambió tan poco. La mesa de trabajo con las nueve gráficas exploratorias por prueba se retiró: sus puentes entre pruebas ordenaban estimaciones sobre coordenadas, una operación que el marco del proyecto no permite (ver corr-19); las coordenadas de 2019 quedan trazables en el dataset del repositorio (verificación ver-05).
La diferencia entre Puerto Rico y Singapur no se limita a una cantidad de puntos en una prueba. También refleja una brecha en el tipo de problemas matemáticos que los estudiantes probablemente pueden resolver por su cuenta.
El promedio de los estudiantes del sistema público de Puerto Rico en matemáticas de octavo grado de NAEP fue 216, por debajo del umbral de logro «Basic». En ese rango, es más probable que un estudiante tenga éxito cuando la información se presenta con claridad, el procedimiento le resulta familiar y el problema requiere un cálculo directo.
El promedio de Singapur en TIMSS de octavo grado fue 605, entre los puntos de referencia «High» (550) y «Advanced» (625). En ese rango, es más probable que los estudiantes puedan resolver problemas de varios pasos, razonar con expresiones algebraicas, relacionar tablas, gráficas y ecuaciones, interpretar datos y justificar sus respuestas.
El resultado abre otra pregunta: ¿qué incluye exactamente el costo por estudiante en Puerto Rico? Para responder hay que pasar del total al detalle: qué servicios financia ese dinero y quién paga cada parte.
Educar a un estudiante hoy cuesta ≈$17,900 al año. El sistema además paga ≈$4,700–$4,800 por estudiante en pensiones y obligaciones heredadas. El costo fiscal total es ≈$22,700 por estudiante.
Los miles de millones no caben en la mesa de la cocina. ¿Qué compra, en concreto, el año escolar de un estudiante?
Traducir la escala: dividir los servicios educativos actuales entre la matrícula convierte miles de millones de dólares en una cifra de familia (≈$99 por día escolar).
Cálculo propio: cada renglón de la Sábana AF2024 dividido entre la matrícula pública. Dato calculado. Los diez renglones, tal como se grafican (por estudiante, por año): salarios $9,300 · alimentos $1,075 · equipo $721 · materiales $624 · transportación $492 · renta de edificios (AEP) $333 · mantenimiento $289 · electricidad $126 · agua $79 · todo lo demás $4,861.
≈$17,900 por estudiante al año17,900 ÷ 180 ≈ $99≈$1,124,000,000 ÷ ≈237,000 estudiantes ≈ $4,700–$4,800$5,370,000,000 ÷ ≈237,000 estudiantes ≈ $22,700Los ≈$4,700–$4,800 no aportan a la educación del estudiante de hoy. Pagan pensiones y obligaciones legales por trabajo realizado en el pasado. Son parte del costo fiscal del sistema, no del costo de los servicios educativos actuales.
La cifra comparable usada en este capítulo y en la comparación internacional es ≈$17,900 por estudiante en servicios actuales. Excluye pagos a jubilados y la carga heredada de pensiones. Las aportaciones patronales asociadas al personal que trabaja hoy permanecen dentro del costo de personal cuando están contabilizadas allí.
La matrícula de ≈237,000 es la base AF2024 usada para este cálculo. No se sustituye por la matrícula 2025-26, porque mezclar años inflaría artificialmente el costo por estudiante. Sobre su origen (fallo del editor, 2026-07-28): es una aproximación de trabajo cuya derivación original nunca quedó registrada. La M1 certificada de DEPR la encuadra: 2023-24 = 240,910 y 2024-25 = 235,819 (Plan Estratégico 2026, archivado). Adoptar la M1 del año escolar de AF2024 (240,910) movería las cifras por estudiante en unos $300–$400 a la baja; 2024-25, ≈$100 al alza. Se mantiene como valor declarado hasta que el editor adopte un año certificado. En espera de auditoría del editor (2026-07-28) — no adoptar ningún año certificado hasta ese fallo.
Fuente: Cálculo propio a partir de la Sábana presupuestaria AF2024 y la matrícula pública.
Nota: Dato calculado · promedios por estudiante; las cifras por estudiante tienen margen de error.
El misterio parece sencillo: ¿cuánto cuesta educar a un estudiante en cada modelo de escuela pública de Puerto Rico?
La respuesta debería estar en una tabla oficial. Esa tabla no existe.
En su lugar encontramos piezas sueltas: escuelas tradicionales, Montessori, especializadas, vocacionales y Escuelas Públicas Alianza. Algunas categorías se cruzan — un estudiante Montessori también puede recibir educación especial — y cada presupuesto cuenta cosas distintas.
La gráfica muestra los siete modelos y servicios que pudimos identificar. La longitud de las barras no es una clasificación: cada color representa una base contable distinta.
Unas cifras estiman servicios; otras miden fondos asignados o presupuestos parciales. Educación especial es un costo adicional, no un total. Y dos modelos ni siquiera tienen una cifra comparable. Ordenarlas por altura produciría una respuesta falsa.
¿Cuánto cuesta educar a un estudiante bajo cada modelo de escuela pública en Puerto Rico?
La comparación surgió al intentar colocar en una misma gráfica el costo de un estudiante tradicional, charter, Montessori y especializado. El problema apareció rápidamente: el gobierno publica cifras, pero no siempre publica la misma clase de cifra.
$9,300 + $1,075 + $721 + $624 + $492 + $333 + $289 + $126 + $79 + $4,861 = $17,900≈$1,124,000,000 ÷ ≈237,000 ≈ $4,700–$4,800 por estudiante$5,370,000,000 ÷ ≈237,000 ≈ $22,700 por estudiante$5,490 en servicios adicionales sobre el costo base, mostrado como +≈$5,500; no es un costo total independientemás de $40M ÷ ≈3,000 = más de $13,300 por estudiante$60.54M ÷ 14,718 ≈ $4,114 por estudiante$74.49M ÷ más de 20,000 = menos de ≈$3,725 por estudianteEste detalle solo existe para el estudiante público tradicional. Usa los mismos ≈$17,900 de servicios actuales que la gráfica principal. La segunda barra añade los servicios de educación especial.
Abre cada fila para ver qué incluye la cifra — y qué queda fuera.
No son cifras intercambiables: la capa heredada forma parte del costo fiscal del sistema, pero no aporta servicios al estudiante de hoy.
No representa el costo total de educar a un estudiante charter.
No se identificó una cifra consolidada de gastos o aportaciones de las familias. La enseñanza pública no cobra matrícula; cualquier gasto familiar fuera del presupuesto escolar tampoco está cuantificado aquí. Los ≈$4,100 no prueban que las familias paguen la diferencia y no deben compararse directamente con el costo completo de la escuela pública tradicional.
No es un costo total independiente.
El misterio no era encontrar números. Era descubrir qué medía cada número.
Unos incluyen servicios del sistema. Otros reflejan dinero transferido o solo el presupuesto controlado por una escuela. Pensiones, transportación, alimentos, instalaciones, educación especial y aportaciones municipales no aparecen bajo las mismas reglas.
Por eso todavía no se puede decir qué modelo cuesta más o cuál es más eficiente. Sí se puede concluir algo:
Puerto Rico no publica una contabilidad uniforme que permita seguir el mismo dólar, bajo las mismas reglas, a través de todos sus modelos de escuela pública.
Por qué no aparecen los demás: Alianza, Montessori y especializadas no publican un desglose compatible por componente; vocacionales y otros programas tampoco tienen un total comparable.
La primera gráfica muestra los mismos siete modelos y servicios que las fichas desplegables. Los colores separan costo estimado, fondos identificados, presupuesto parcial y costo adicional. Vocacionales y otros programas aparecen explícitamente como «Sin dato comparable», en vez de recibir una barra de cero que podría confundirse con costo cero.
La segunda gráfica se guarda dentro de este explicador porque documenta el cálculo, no una comparación adicional entre modelos. Usa exactamente la misma base de ≈$17,900 que «Qué compra el año de un estudiante» y añade $5,490 en servicios de educación especial.
Las cifras disponibles no prueban:
Fuente: Sábana presupuestaria del Departamento de Educación AF2024; Centro de Periodismo Investigativo, investigación sobre Escuelas Públicas Alianza, 2024; Departamento de Educación de Puerto Rico, memorial presupuestario AF2024; datos de matrícula utilizados en la sección Educación.
Nota: Dato calculado y parcialmente comparable. Tradicional es un costo estimado; Alianza es una asignación pública mínima identificada; Montessori y especializadas son presupuestos parciales; educación especial es un costo adicional. Vocacionales y otros programas no tienen dato comparable. Las categorías pueden solaparse.
El último misterio empieza con una suma incompleta: los registros permiten contar alrededor de 338,000 estudiantes, pero al cotejarlos con el Censo quedan entre 55,000 y 60,000 niños en edad escolar fuera de cualquier matrícula conocida. ¿Dónde están?
¿Dónde estudian los niños de Puerto Rico — y, por lo tanto, a cuántos les llega el dólar público de educación?
Para dividir el gasto entre estudiantes primero hubo que contarlos, y ahí apareció el problema: no existe un conteo único y oficial de toda la matrícula de la isla. Hubo que combinar fuentes distintas — y declarar las costuras.
Dos conteos principales, de años distintos: sistema público reportado ~228,000 (Departamento de Educación, testimonio al Senado, 2025-26) · privado ~110,000 (Instituto de Estadísticas, último compendio). Total contabilizado: ~338,000 estudiantes. El CPI reportó alrededor de 3,000 estudiantes Alianza en 2024, pero Alianza es un modelo público y esa cifra no se añade al total para evitar un posible doble conteo.
Porcentajes sobre el total contabilizado: público 228,000 ÷ 338,000 ≈67% · privado 110,000 ÷ 338,000 ≈33%. La validación importa más que la aritmética: cotejados contra los datos del Censo, los conteos se sostienen dentro de un margen de ~15% — y el cotejo reveló el punto ciego de los 55,000–60,000 niños en edad escolar que no aparecen en ningún conteo de matrícula.
Fuente: Departamento de Educación (testimonio al Senado, 2025-26), Instituto de Estadísticas (compendio de escuelas privadas más reciente) y Centro de Periodismo Investigativo (Alianza, 2024).
Nota: Los conteos público y privado vienen de años distintos. Alianza es un modelo de escuela pública: sus ≈3,000 estudiantes se muestran en la comparación de modelos, pero no se añaden aquí como una tercera matrícula porque podrían solaparse con el total público. El conteo privado solo incluye escuelas licenciadas que reportan.
Uno de cada tres estudiantes contabilizados en Puerto Rico asiste a una escuela privada — cerca del triple de la tasa de EE.UU. — en un territorio donde el ingreso mediano es una fracción del de la nación. Sus familias pagan matrícula además de contribuir, mediante impuestos, al sistema público; estos datos no permiten convertir la proporción de estudiantes en una proporción de familias. Cotejados contra datos del Censo, los conteos se sostienen dentro de un margen de ~15%, con un punto ciego genuino: unos 55,000–60,000 niños en edad escolar no aparecen en ningún conteo de matrícula (graduados, desertores, educados en el hogar, momento de la migración — nadie lo sabe con precisión).
El Banco Mundial usa una medida llamada Años de Escolaridad Ajustados por Aprendizaje (LAYS), que distingue entre el tiempo que un estudiante pasa en la escuela y el aprendizaje logrado durante ese tiempo. Puerto Rico no tiene un valor directamente reportado y comparable en la serie usada aquí, lo que resalta una laguna importante en las estadísticas disponibles.
Ya sabemos qué aprendizaje produce el gasto, cuánto cuesta un estudiante y quién paga cada capa. También sabemos que el dinero llega mediante fondos federales e impuestos locales. Ahora falta abrir esa segunda caja: ¿de dónde salen los ingresos públicos — y quién decide sobre ellos?
¿De dónde sale el dinero — y quién decide realmente sobre él?
El Fondo General se sostiene con $13.6 mil millones en ingresos locales. Pero la fuente principal no es la que suele dominar la conversación pública.
Fuente: Departamento de Hacienda, informe de cierre AF2024-25 (recaudos reales).
Nota: Dato oficial · no incluye la porción del IVU que va directo a la deuda de COFINA antes de entrar al Fondo General.
¿Los ingresos cuadran con el gasto? En el papel, sí. PROMESA exige presupuestos balanceados, y los recaudos recientes superaron las proyecciones por $410M. También existen mecanismos de reserva: una retención de gasto del 5%, una reserva de tarifa eléctrica de $683M y fondos de pensiones en crecimiento. Pero esa disciplina no es lo mismo que estabilidad estructural. Parte de los años buenos se comparte con acreedores mediante instrumentos de valor contingente, y las reservas existen precisamente porque los dos pilares más importantes — transferencias federales e impuestos de multinacionales — no están completamente bajo control local.
Aunque los ingresos sean fuertes, Puerto Rico no los controla por completo. Y hay algo más: antes de que ese dinero compre un solo servicio nuevo, una parte ya tiene dueño.
Antes de que el presupuesto compre servicios de hoy, una parte importante ya está comprometida: deuda, pensiones y obligaciones acumuladas durante décadas.
Fuente: Cálculo propio sobre la Sábana presupuestaria AF2024: partidas de deuda y pensiones frente a ingresos locales.
Nota: Dato calculado · deja fuera el IVU que paga la deuda de COFINA antes de llegar a Hacienda.
27¢ de cada dólar recaudado localmente paga obligaciones del pasado. Casi todo el pago de deuda sale de ingresos locales, no de fondos federales. Y esta gráfica todavía deja fuera otro canal importante: una parte del IVU paga la deuda reestructurada de COFINA antes de llegar a la caja de Hacienda.
Fuente: Sábana presupuestaria, gasto AF2024.
Nota: Dato calculado · algunos costos de pensión se contabilizan de forma centralizada, lo que puede distorsionar la proporción de una agencia — ver la nota sobre el 91%.
Fuente: Sábana presupuestaria, gasto AF2024.
Nota: Dato calculado · «pagar el pasado» cuenta solo pensiones y partidas de deuda, no administración normal; los negociados de seguridad pública se combinaron en una sola barra.
El patrón es claro: las agencias más antiguas y con más historial de nómina — escuelas, carreteras, ambiente, seguridad pública — cargan una parte mayor del pasado. Las agencias que funcionan principalmente como canales de transferencia, como el seguro de salud o los programas de bienestar, casi no cargan esa factura.
Las pensiones no son desperdicio. Son compensación ganada por trabajo ya realizado. El problema es institucional: durante décadas se prometieron beneficios sin reservar el dinero suficiente para pagarlos. El resultado es que el presupuesto actual paga dos veces: por los servicios de hoy y por obligaciones que debieron haberse financiado ayer.
Antes de comprar el mañana, Puerto Rico primero paga el ayer. Y esa factura no la administra solo: bajo PROMESA, ningún presupuesto tiene fuerza legal sin la firma de una junta federal.
Bajo PROMESA, el presupuesto del Gobierno Central no tiene fuerza legal hasta que la Junta de Supervisión Fiscal lo certifica. Su poder no se limita al Fondo General: alcanza fondos especiales, fondos federales y entidades públicas con planes fiscales propios.
Fuente: Resoluciones de presupuesto certificadas por la Junta de Supervisión Fiscal, AF2025.
Nota: Dato oficial · los fondos federales se certifican, pero sus reglas se fijan en Washington.
Este año, la Junta certificó el presupuesto revisado por cuenta propia, luego de que la gobernadora y la Legislatura no llegaran a un acuerdo. Eso significa que los superávits, las reservas y los presupuestos balanceados que aparecen en este informe existen dentro de una estructura de control fiscal creada por una ley federal.
Puerto Rico no solo opera bajo esa estructura: también paga por sostenerla. Las operaciones de la Junta y los costos profesionales de la reestructuración forman parte del costo de la crisis fiscal. Si ese arreglo debe entenderse como protección, tutela o pérdida de autonomía, es una de las preguntas políticas que quedan abiertas.
La Junta existe por una razón: la deuda. Para entender la supervisión hay que abrir la letra pequeña: ¿por dónde se paga esa deuda — y cuánto terminó costando lo que se prestó?
Cuando Puerto Rico entró en quiebra, cargaba con cerca de $125B en obligaciones: unos $70B en bonos y alrededor de $55B en pensiones sin financiamiento. Eso equivalía a aproximadamente $35,000 por residente. Pero entender cuánto se debía es solo el comienzo. Lo importante es ver cómo esa deuda todavía se paga hoy.
Fuente: ReFund America Project (CABs) y cifras del Plan de Ajuste / Junta de Supervisión Fiscal.
Nota: Montos nominales programados hasta el vencimiento, sin ajustar por inflación; la deuda nueva refleja los acuerdos 2019–2022.
Los Capital Appreciation Bonds (CABs) funcionaban como préstamos en los que se pagaba poco o nada durante años, mientras los intereses seguían creciendo en silencio. Cuando llegaba el vencimiento, la deuda se multiplicaba. En algunos casos, cerca de $4.3B prestados terminaron convirtiéndose en $33.5B por pagar: la mayoría era interés acumulado, no dinero nuevo recibido por Puerto Rico.
También hay que distinguir. No toda la deuda funciona así. La deuda reestructurada después de PROMESA tiene un costo mucho más cercano al de un préstamo convencional. El problema extraordinario estuvo en ciertas estructuras emitidas antes de la quiebra, especialmente los CABs, que convirtieron atrasar pagos en una factura mucho más grande para el futuro.
La reestructuración cerró una etapa. Pero mientras los precios colapsaban, la deuda cambiaba de manos. ¿Quién se benefició?
La quiebra no produjo un solo ganador ni un solo perdedor. Algunos inversionistas recuperaron gran parte de su dinero. Otros lograron retornos extraordinarios. La diferencia no estuvo solamente en el tipo de bono que tenían, sino en cuándo lo compraron.
Fuente: Plan de Ajuste confirmado en el proceso de Título III de PROMESA (2019–2022).
Nota: Estimación aproximada por tipo de bono · el valor de los derechos CVI depende de recaudos futuros.
Fuente: Expedientes del Título III (divulgaciones de la Regla 2019) y precios mínimos de mercado documentados.
Nota: Estimación · escenarios ilustrativos: los precios exactos de compra por firma nunca fueron divulgados públicamente.
El plan de ajuste trató igual a todos los tenedores del mismo bono. La diferencia estuvo en el precio que cada uno había pagado para adquirirlo. Quien compró a la par antes de la crisis tuvo un resultado muy distinto de quien compró durante el pánico, cuando algunos bonos se vendían por una fracción de su valor original.
Fuente: Tenencias documentadas (Regla 2019, LittleSis/Hedge Clippers, Centro de Periodismo Investigativo) y términos del Plan de Ajuste.
Nota: Estimación · construida sobre tenencias y ventanas de precio documentadas; pagos hasta ~2058 sin ajustar por inflación.
Vista desde lejos, la ganancia agregada — cerca de $16B bajo la mezcla documentada — puede parecer un rendimiento moderado distribuido durante décadas. Pero esa lectura es engañosa. Los tenedores originales a la par casi empatan en términos nominales, lo que implica una pérdida real después de inflación. La ganancia se concentró principalmente en quienes compraron durante el colapso del mercado.
Los expedientes muestran quién cobró, pero no cuánto pagó por entrar. Ese mismo patrón — números que importan y nadie publica — aparece en otra pieza del sistema: los incentivos. ¿Producen más de lo que cuestan?
La pregunta no es si un incentivo suena bien o mal. La pregunta pública es más concreta: ¿produce más valor para Puerto Rico del que cuesta? En el caso de los inversionistas individuales de la Ley 60, la respuesta honesta es incómoda: con los datos publicados hoy, nadie puede demostrarlo con precisión.
Fuente: Modelo de política pública propio, anclado en la Sábana presupuestaria y datos reales de Hacienda (AF2024); PIB sectorial de estadísticas oficiales.
Nota: Estimación en los rangos de Ley 60 · no existe una cifra oficial completa de su contribución ni de los ingresos no recaudados.
La diferencia de escala es clara. Por PIB, por impuestos pagados y por empleo directo, la manufactura supera por mucho al programa de individuos bajo Ley 60. Aun así, los rangos estimados de la Ley 60 no son triviales: una contribución económica de $1–5B al año y posibles ingresos no recaudados de $0.3–1.5B son montos suficientemente grandes para afectar el debate público. El problema es que ambos lados de la ecuación siguen sin medirse de forma transparente.
Fuente: Modelo de política pública propio.
Nota: Estimación · rangos ilustrativos, no mediciones oficiales; ningún estudio público aísla la porción atribuible a la Ley 60.
Fuente: Modelo de política pública propio.
Nota: Estimación · tres escenarios de daño con un beneficio asumido de $4B al año; no es una medición oficial.
Con el mismo beneficio estimado, la conclusión cambia por completo según el daño que se asuma: +$2.8B, +$1.0B o −$1.7B. Eso no prueba que el programa sea positivo o negativo. Prueba algo más básico: Puerto Rico no publica los datos necesarios para decidirlo. El patrón se repite en todo este proyecto: escuelas charter sin desglose público suficiente, bonistas sin precios de compra divulgados, incentivos sin una contabilidad completa de costos y beneficios.
Hasta aquí, casi toda la investigación ha ocurrido en la primera partida. Pero el presupuesto tiene tres. ¿Qué pasa en las otras dos — y en los 78 presupuestos que casi nadie mira de cerca?
La introducción mostró el cuadro completo: tres partidas de presupuestos y cerca de $42.5B contados una sola vez. Este capítulo entra en las partidas que la Sábana no muestra con detalle: las corporaciones públicas, la tubería del CRIM, los 78 presupuestos municipales y las obligaciones del pasado que aparecen en cada nivel.
El CRIM no funciona como una agencia que presta servicios diarios. Su papel principal es recaudar y distribuir la contribución sobre la propiedad. En el AF2025, ese fideicomiso movió cerca de $1.26B. Pero casi la mitad no llegó directamente a las alcaldías: se retuvo desde el origen para pagar deuda municipal.
Fuente: Resolución certificada del Fideicomiso General del CRIM, AF2025.
Nota: Dato oficial.
Fuente: Flujos certificados del CRIM (AF2025), datos de patentes de OGP y estimados de gasto municipal.
Nota: Dato calculado · combina años recientes de fuentes distintas; el IVU municipal y «otros» son aproximados.
Ese dinero sostiene la operación básica de los pueblos: administración municipal, carreteras locales, edificios, recogido de basura, policía municipal y recreación. Pero los servicios más grandes — escuelas, hospitales, tribunales y seguridad pública a escala isla — siguen concentrados en el Gobierno Central.
Fuente: Análisis de dependencia del fondo de equiparación publicados por Espacios Abiertos y ABRE PR, datos de 2022.
Nota: Se muestran los cinco municipios más dependientes y tres grandes centros urbanos como contraste.
En 2022, el fondo de equiparación representaba más del 30% del presupuesto en 17 de los 78 municipios. Para los grandes centros urbanos, en cambio, era casi irrelevante. Al eliminarse gradualmente, el impacto no se distribuye por igual. Municipios como Las Marías, Utuado y Vieques ya operan más de la mitad de su presupuesto con dinero no recurrente: fondos de reconstrucción, ingresos extraordinarios o arbitrios de construcción. En la práctica, parte del gobierno municipal funciona con dinero que no está garantizado para el próximo año.
El hallazgo del Capítulo 6 no se queda en el Gobierno Central. Las obligaciones heredadas aparecen también en las corporaciones públicas, la universidad, el agua, la electricidad y los municipios.
El mapa quedó completo: tres partidas, ≈$42.5B, cada dólar contado una sola vez. Queda una última pregunta — la que este proyecto llevaba en el título desde el principio.
Esta investigación empezó con la pregunta más simple posible: ¿a dónde va el dinero? La respuesta se repartió en tres grandes partidas — 114 agencias, las corporaciones públicas, 78 municipios — y cerca de $42.5 mil millones al año, contados una sola vez.
Pero capítulo a capítulo, la pregunta fue cambiando de forma. Para entender Educación hubo que entender las pensiones. Para entender las pensiones, la deuda. Para entender la deuda, los impuestos — y la porción del IVU que viaja a los bonistas antes de tocar el presupuesto. Para entender los impuestos, las multinacionales y los incentivos. Para entender los municipios, el Gobierno Central que los sostiene. Ninguna de estas piezas funciona sola.
Y en casi cada pieza apareció el mismo hallazgo, tan repetido que dejó de parecer casualidad: opacidad. Una partida de pensiones etiquetada «administración». Un gasto charter que no se puede desmenuzar. Precios de compra de bonos que nunca se divulgaron. Un incentivo sin contabilidad completa de costos y beneficios. Cuotas municipales que nadie reúne en una base central. Esta investigación no encontró un villano; encontró un sistema difícil de ver. Y lo que no se puede ver, no se puede discutir.
Por eso «¿a dónde va el dinero?» nunca fue la pregunta completa. Un presupuesto es la lista de precios de las decisiones — las de este año y las acumuladas durante décadas: 27¢ de cada dólar local pagan el pasado, y los últimos pagos de la deuda vencen alrededor de 2058, cuando los bebés de hoy sean adultos. La pregunta que queda abierta, la que este informe deja sobre la mesa de la cocina, es otra: ¿qué clase de futuro está comprando Puerto Rico?
Presupuesto. Educación. Ingresos. Deuda. Supervisión. Municipios. Cada capítulo abrió una capa y debajo apareció otra, conectada con la anterior. Aprender a ver esas conexiones — sistemas en lugar de problemas aislados — es el propósito de este proyecto. Y es la razón de su nombre: esta publicación no se llama El Presupuesto. Se llama EL SISTEMA.
El Dólar Público es la primera exploración. El sistema tiene muchas más puertas.